jueves, 8 de noviembre de 2012


Determinismo psicológico
El determinismo psicológico, en su versión más simplista, plantea que todo individuo actúa siempre de modo que su placer y su utilidad personal resulten beneficiados en grado máximo. Esta tesis resulta atractiva porque permite explicar los comportamientos agresivos y competitivos que tan habituales son en las relaciones humanas. Sin embargo, se hace complicado defenderla: la regla general de comportamiento no parece ser la de la acumulación ilimitada de bienes y ventajas sino la de eliminación de conflictos. Dicho de un modo más simple, el ser humano medio no compite ni es agresivo si la situación se lo permite. Vive y deja vivir, y no cómete el mundo, parece ser la regla a que nos estamos refiriendo.

Para defender el determinismo psicológico, deberíamos ser capaces de formular claramente en qué términos se produce. El ser humano, es cierto, presenta una estructura psíquica común, pero, como la biológica, es más una base de innumerables posibilidades de desarrollo que un estrecho modelo de comportamiento prefijado. La vida real del individuo en sociedad, el conjunto de sus interacciones, de sus decisiones y las consecuencias de las mismas, diversifican el desarrollo psicológico hasta tal punto que no se hace posible hablar de determinación.

Determinismo psicológico, el cual se divide en dos formas principales:
El psicoanalítico. Afirma que el obrar del hombre adulto está determinado por el inconsciente formado en la niñez. Esta forma completa psicológicamente al determinismo fisiológico y pone en manifiesto que la constitución del inconsciente infantil es obra del medio social, también relacionándose de esta forma con el determinismo sociológico que más adelante veremos.
Determinismo sociológico. Según el cual la sociedad es considerada como una conciencia colectiva que cada individuo interioriza de un modo particular, por lo que las reglas de conducta social ejercen una presión irresistible sobre los individuos. En otras palabras el ambiente social que nos rodea nos fuerza a obrar de determinada forma. Esta tesis estuvo representada especialmente por la " Escuela Sociológica Francesa" de los filósofos positivistas E. Durkheim y Levy-Bruhl.
De esta forma de determinismo, muchos de sus representantes encuentran serias dificultades al tratar de explicar las novedades y el progreso histórico, es decir, la creatividad innovadora e incluso revolucionadora del hombre.
Determinismo psicológico, el cual se divide en dos formas principales: el psicoanalítico y el intelectualista. El primero afirma que el obrar del hombre adulto está determinado por el inconsciente formado en la niñez. Esta forma completa psicológicamente al determinismo fisiológico y pone en manifiesto que la constitución del inconsciente infantil es obra del medio social, también relacionándose de esta forma con el determinismo sociológico que más adelante veremos. El determinismo intelectualista sostiene que la voluntad, precisamente por ser una facultad orientada al bien, elegirá necesariamente la alternativa que la inteligencia presente como la mejor, de forma que quede determinada por ésta. Como critica se podría decir que quizás esta concepción no tenga suficientemente en cuenta que la inteligencia delibera (en la tercera fase del proceso volitivo) bajo la influencia de la voluntad, por lo cual el acto libre es en efecto conjunto de ambas facultades.